Es apreciable la expresividad
del Cardenal Soldevila y el entusiasmo
que demuestra con su actitud.
Al fondo se destaca el almacén
de las obras, como lugar elegido
para la ceremonia de inauguración.
El Arzobispo de Zaragoza, Sr. Soldevila pronunciando su discurso. Foto Aurelio Grasa, 1915.